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El IBEC celebra sus 20 años con un acto institucional en la Fundació Joan Miró

El Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) celebró el pasado miércoles 21 de octubre su 20.º aniversario con un acto institucional en el Auditorio de la Fundació Joan Miró de Barcelona. Representantes del Govern, personas que han dirigido y acompañado al centro desde su creación e investigadores e investigadoras del IBEC repasaron dos décadas de investigación en la frontera entre la ingeniería y las ciencias de la vida, y compartieron su visión sobre los retos de los próximos años.

El IBEC fue creado en 2005 por la Generalitat de Catalunya, la Universitat de Barcelona (UB) y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Veinte años después, el centro, que forma parte de la red CERCA, reúne a más de 400 personas y 26 grupos de investigación. El acto, al que asistieron más de 100 personas, fue la celebración central de un año de aniversario que ha incluido iniciativas como el IBEC Day o el pódcast IBEC On Air.

Parlamentos institucionales

El director del IBEC, Manuel Salmeron, abrió el acto dando la bienvenida a las autoridades, a los miembros del Patronato y al resto de invitados. Salmeron recordó que el IBEC nació de una apuesta compartida de la Generalitat, la UB y la UPC, que vieron la necesidad de un centro que pusiera la bioingeniería al servicio de la salud, y que esa apuesta recogía el trabajo de grupos que ya colaboraban desde hacía años. También agradeció el apoyo de las instituciones y reconoció la labor de quienes dirigieron el centro antes que él, Josep A. Planell y Josep Samitier. “Celebramos lo que hemos hecho, pero sobre todo lo que nos queda por hacer”, afirmó.

Es una trayectoria de excelencia reconocida, que no se mide solo en reconocimientos, sino en abrir nuevos caminos.

Antoni Plasència

A continuación, intervino Antoni Plasència, director general de Investigación e Innovación en Salud del Departamento de Salud, en representación de la consellera de Salud, Olga Pané. Plasència destacó la implicación de Josep A. Planell, Josep Samitier y Manuel Salmeron al frente del centro y subrayó que la investigación del IBEC contribuye a avanzar hacia una medicina más personalizada y precisa. “Es una trayectoria de excelencia reconocida, que no se mide solo en reconocimientos, sino en abrir nuevos caminos”, señaló. También insistió en la necesidad de garantizar que el progreso llegue a la ciudadanía y en que Cataluña siga siendo un lugar para la investigación.

Cerró los parlamentos la consellera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat, que habló “desde los dos lados”: el de quien hace investigación y el de quien tiene el encargo de hacerla posible. Montserrat, que hace dos años dejó el laboratorio para asumir la conselleria, evocó su etapa en el IBEC: “Hay lugares a los que se llega y lugares a los que se vuelve. Para mí, eso es el IBEC”. Añadió que en el centro constató que la ciencia es, sobre todo, un trabajo en equipo.

La confianza pública importa tanto como la financiación.

Núria Montserrat

La consellera definió la creación del IBEC como una apuesta audaz de personas convencidas de que biólogos e ingenieros podían trabajar juntos, y lo presentó como un modelo que el Govern quiere seguir impulsando. Recordó también que el IBEC fue el centro más joven en obtener la acreditación Severo Ochoa, que ha renovado tres veces, y que ha liderado proyectos internacionales. Montserrat se preguntó cómo llevar los descubrimientos del laboratorio a la vida real sin perder ambición y quién decide qué riesgos se pueden asumir, preguntas que, dijo, no son solo técnicas sino también democráticas. “La confianza pública importa tanto como la financiación”, afirmó. Agradeció la labor de Josep Samitier, expresó su apoyo al actual equipo directivo y cerró con una imagen tomada de la mecanobiología: la armonía surge de la tensión entre fuerzas opuestas, como ocurre en la relación entre instituciones.

Al acto asistieron también Laia Pellejà, directora de la Institució CERCA, miembros del Patronato y del Comité Científico Asesor del IBEC, y representantes del sistema de investigación e innovación.

Nuestra ciencia, nuestra gente

Hace veinte años apostamos por una idea que entonces no era evidente: que los grandes retos de la medicina solo se pueden resolver si las disciplinas dejan de trabajar por separado.

Manuel Salmeron

Tras la proyección de un vídeo conmemorativo de los 20 años del centro, Manuel Salmeron presentó “Nuestra ciencia, nuestra gente”, una reflexión sobre la multidisciplinariedad que define al IBEC, donde profesionales de la física, la química, la biología y la ingeniería trabajan juntos. “Hace veinte años apostamos por una idea que entonces no era evidente: que los grandes retos de la medicina solo se pueden resolver si las disciplinas dejan de trabajar por separado”, señaló.

Salmeron dio paso a la conferencia inaugural, a cargo de Xavier Trepat, profesor de investigación ICREA y líder del grupo Dinámica Integrativa de Células y Tejidos del IBEC. Licenciado en Física y en Ingeniería y doctor por la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona, Trepat se incorporó al IBEC tras una etapa postdoctoral en la Universidad de Harvard. Su equipo estudia cómo las fuerzas físicas gobiernan el comportamiento de las células y los tejidos, con aplicaciones que van del desarrollo embrionario al cáncer.

En su conferencia, “Mechanobiology at IBEC: bottom-up research in a bottom-up institute”, Trepat contó que, a diferencia de otros centros, el IBEC se construyó de abajo arriba, a partir de la iniciativa de un grupo de investigadores entre los que citó a Josep A. Planell, Josep Samitier, Daniel Navajas, Alícia Casals, Fausto Sanz, Antonio Juárez y Raimon Jané. “Tenían una idea y, como no fue posible crear el IBEC de arriba abajo, lo hicieron de abajo arriba”, señaló. Hoy, recordó, el instituto reúne a 429 personas y suma 30 proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC) y 85 familias de patentes.

Tenían una idea y, como no fue posible crear el IBEC de arriba abajo, lo hicieron de abajo arriba.

Xavier Trepat

Trepat repasó cómo se genera la forma de los tejidos, cómo se mantiene, cómo se altera en la enfermedad y cómo se regenera, y lo ilustró con investigaciones del IBEC: desde tejidos vivos capaces de cambiar de forma de manera programada o células líderes controladas con luz hasta la grabación en tiempo real de la implantación de embriones humanos y un dispositivo que reproduce tumores para estudiar la eficacia de la inmunoterapia. También destacó las colaboraciones con otros grupos del centro.

Una mesa redonda con quienes han construido el IBEC

La mesa redonda “20 años de bioingeniería: una reflexión sobre dos décadas de excelencia científica, innovación e impacto”, moderada por Manuel Salmeron, reunió a seis personas que han sido clave en la creación, el desarrollo y la consolidación del centro.

Participaron Josep A. Planell, rector emérito de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y director fundador del IBEC entre 2005 y 2013; Josep Samitier, director del IBEC entre 2013 y 2025 y actualmente director ejecutivo de Fraunhofer Spain Research, director del Fraunhofer Center for Applied Theragnostics (Fraunhofer CAT) y adjunto a la dirección del IBEC; y Pastora Martínez, comisionada para la Acción Internacional de la UOC y gerente científica del IBEC en sus primeros años, entre 2006 y 2008.

Completaron la mesa Teresa Sanchis, directora general de Investigación de la Generalitat de Catalunya y vicepresidenta del Patronato del IBEC, que antes fue jefa de Estrategia del centro durante casi una década; Samuel I. Stupp, director del Simpson Querrey Institute for BioNanotechnology de la Northwestern University y presidente del Comité Científico Asesor del IBEC desde 2013; y Carlijn Bouten, catedrática de Cell-Matrix Interactions for Cardiovascular Regeneration en la Eindhoven University of Technology y miembro del Comité Científico Asesor desde 2019.

Planell agradeció el trabajo de todas las personas que han hecho posible el IBEC durante estos 20 años, desde el personal investigador y técnico hasta los gestores de proyectos y el Comité Científico Asesor. Recordó que desde el principio tuvieron claro que la nanotecnología debía tener un papel central, inspirados en parte por un artículo de Samuel Stupp de 2001, y resumió el espíritu de aquellos inicios: “Cuando no eres el mejor, tienes que hacerte útil”.

El IBEC es como un diamante que hay que cuidar.

Samuel I. Stupp

Samitier puso el foco en la gestión del talento, tanto para retenerlo como para atraer a nuevas personas que aporten ideas nuevas. Por su parte, Teresa Sanchis, que contribuyó a definir la estrategia del centro y ahora lo observa desde la Dirección General de Investigación, destacó el liderazgo del IBEC en ámbitos como la ciencia abierta o la sostenibilidad en la investigación, y su capacidad para identificar nuevas tendencias y ser un referente para otros centros.

Stupp afirmó que todos los indicadores del centro han mejorado de forma gradual desde sus inicios: la calidad del talento, de la ciencia y de las publicaciones, la financiación externa y el reconocimiento de sus investigadores. Advirtió, sin embargo, que la financiación basal no ha crecido al mismo ritmo. “El IBEC es como un diamante que hay que cuidar”, dijo. Para Stupp, el gran reto de la bioingeniería es la traslación clínica: “Es un camino muy difícil”.

Hay que orquestar la ciencia. No se puede hacer una música extraordinaria con un solo músico.

Carlijn Bouten

Carlijn Bouten, que conoció el IBEC cuando el centro cumplía 13 años, subrayó la importancia de la colaboración: “Hay que orquestar la ciencia. No se puede hacer una música extraordinaria con un solo músico”.

Preguntados por qué harían diferente si crearan hoy el IBEC, Planell defendió que las condiciones de partida han cambiado poco y resumió su receta: atraer a los mejores y dejarles crecer. Sanchis planteó que la escasez de financiación ha moldeado la cultura del centro, acostumbrado a buscar recursos fuera, especialmente en Europa. Samitier propuso analizar modelos de otros países para trasladar la ciencia a la sociedad y reforzar la colaboración internacional, con programas impulsados por las administraciones locales y estatales. Bouten, por su parte, defendió acercar la ingeniería y la clínica: “Los ingenieros también deberían ver a los pacientes”.

La conversación abordó también el papel de la inteligencia artificial en la investigación. Stupp reconoció que es un momento exigente para hacer ciencia y defendió el valor del cerebro humano: según él, la IA funciona bien con lo que ya sabemos, pero no con las ideas verdaderamente disruptivas. Planell reclamó más investigación sobre los procesos cognitivos y sobre cómo afecta el uso de la IA a las mentes jóvenes, y Bouten añadió una pregunta: qué lugar ocupa la curiosidad.

Para el 40.º aniversario del IBEC me gustaría brindar con el ganador del Premio Nobel de 2046.

Josep A. Planell

Sobre por qué debería seguir existiendo el IBEC dentro de 20 años, Sanchis señaló la salud cerebral como una gran oportunidad: “Hemos aumentado mucho la esperanza de vida, pero no tanto la esperanza de vida en buena salud”, dijo, y apuntó al deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas, así como a la contribución de la bioingeniería frente a la crisis climática. Planell, por su parte, expresó un deseo para el 40.º aniversario del IBEC: “Me gustaría brindar con el ganador del Premio Nobel de 2046”.

Salmeron cerró la mesa agradeciendo su participación a los ponentes: “Hace veinte años, el IBEC era una idea ambiciosa; hoy es una realidad, gracias a muchas de las personas que están en este escenario y en esta sala”.

Arte y ciencia

El acto incluyó varias piezas interpretadas en directo por la violinista Noemi Jakab. Además, la ilustradora Carlotta Cataldi, especializada en graphic recording (la técnica de plasmar gráficamente y en directo las ideas y los contenidos de un evento), realizó durante la celebración un mural que recoge las ideas presentadas a lo largo del acto.

Para cerrar el acto se presentó “Revelant l’invisible”, un proyecto de arte y ciencia con el que el IBEC celebra su 20.º aniversario: la fotógrafa Roser Salarich ha transformado en cianotipias 20 imágenes cedidas por los grupos de investigación del centro, una por cada año de trayectoria. Al finalizar, los asistentes pudieron visitar la exposición y ver de cerca la obra de Carlotta Cataldi durante el cóctel de clausura.

Con esta celebración, el IBEC reafirma su compromiso con una investigación de excelencia en bioingeniería orientada a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, y con la comunidad de investigadores, investigadoras y profesionales que la hacen posible.