Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) muestra que un mismo biomaterial puede «programarse» localmente para ser rígido en unas zonas y flexible en otras, imitando una estrategia que insectos y otros artrópodos llevan mucho tiempo utilizando. Como prueba de concepto, descrita en la revista Journal of Materials Chemistry A, los investigadores construyeron estructuras articuladas que combinan segmentos rígidos y articulaciones flexibles para permitir un movimiento controlado dentro de una única lámina continua. Inspirándose en cómo la naturaleza construye estructuras complejas a partir de un único material, el enfoque podría simplificar tanto la fabricación como el reciclaje. Programar localmente un único material biodegradable con cantidades traza de metales evita tener que producir materiales distintos para funciones distintas, y podría permitir reciclar o compostar el objeto entero de una sola vez, eliminando la separación y la recuperación por separado que exigen hoy los productos multimaterial.